Como renovar nuestra pasion al servir a Dios



 

Servir a Dios es el mayor privilegio que podemos tener como seres humanos. Dentro de nuestro diseño ha sido el de formar parte del plan de Dios  aquí en esta tierra para extender su reino. No encuentro algo más placentero aquí en esta vida y en la venidera como el de servir a Dios y si estas participando en alguna área del ministerio de tu iglesia ya sea como consejería bíblica u otra área has de estar de acuerdo conmigo. 

 

Por otra parte, el ministerio de la consejería bíblica es uno de los principales ministerios dentro de la iglesia, es el ministerio de la Palabra cara a cara; junto con el ministerio de la predicación estamos llevando el mensaje de Dios a su pueblo. ¿No te parece maravilloso esto? El ministerio de la consejería bíblica forma parte importante en el desarrollo de una iglesia sana.

 

Pero si ya has caminado un poco en el ministerio te habrás dado cuenta de esta realidad también: El Ministerio es Exigente. Si, exige de ti, exige de tu tiempo, tu esfuerzo, tus energías, tus talentos, tu enfoque, exige gran parte de ti. Y esta exigencia se hará notar en tu día a día. 

 

Sea el momento que estés viviendo o la manera en la que te estas involucrando en el ministerio de consejería bíblica te habrás dado cuenta que corremos un peligro: el cansarnos espiritual, emocional y físicamente; cansancio que nos hace perder el enfoque, el gusto y el asombro ante lo que Dios puede hacer en un corazón rendido a Él. Y lo que es peor, nos lleva a descuidar nuestras propias almas. 

 

 

Comenzamos a hacer las cosas mecánicamente, por mera responsabilidad, convirtiéndose luego en una carga, descuidamos nuestro propio crecimiento espiritual creyendo que estudiando para enseñar o para la consejería puede sustituir nuestro propio tiempo con Dios. Esto abre puerta a cualquier tipo de desvió en nuestras vidas y  motivaciones al servir.

 

 Como lo escribe Lance Witt en su libro Reabastecer: "

Hemos ignorado el hecho de que la mayor herramienta de liderazgo de un pastor (añado yo, y cualquiera que este sirviendo en un ministerio) es un alma saludable. Nuestra concentración en destreza, técnica y estrategia ha terminado quitando el énfasis a la vida interior. El resultado es un creciente número de hombres y mujeres liderando nuestras iglesias que están emocionalmente vacíos y espiritualmente secos."

 

Hablando de pastores y líderes que han estado dejando el ministerio escribe:

 "Estos líderes no tuvieron la intención de que eso pasara, pero en algún punto de su jornada dejaron de poner atención a lo que estaba ocurriendo en su interior. Este cambio fue progresivo y a veces imperceptible. Habiendo hablado con algunas personas cuyos ministerios se han derrumbado a su alrededor, le puedo decir que la convergencia del éxito exterior, el autoengaño, el descuido del alma, y el aislamiento relacional crearon la “tormenta perfecta” para el desastre."

 

En lo personal eh experimentado 3 formas de hacer ministerio. Sirviendo de tiempo completo para el ministerio y siendo sostenido por una iglesia, después estuve sirviendo de manera bivocacional, es decir combinando el ministerio sostenido por la iglesia y teniendo un trabajo aparte y por último actualmente estoy sirviendo como voluntario en mi iglesia. Te platico esto porque en cualquiera de las 3 maneras en las que eh estado involucrado en el servicio a Dios encuentro el mismo peligro, descuidar el interior por atender el exterior.  

                

Sea cual sea tu situación, corres el mismo peligro, el perder el asombro, de hacer el ministerio solo como una actividad mas y/o un trabajo que hacer; llegar a la rutina y poco a poco llevándonos a lo que el pueblo de Israel experimento después de estar recibiendo el sustento diario de Dios (a través del mana y sus cuidados constantes en el desierto al no desgastarse su ropa y calzado, sus pies no se hincharon de tanto caminar, con sombra en el día y calor en las frías noches Dt.8:2-4); y aun así, dijeron: 

 

"...no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable..." 

Núm. 21:5

 

¿Te imaginas? Estar en contacto constante con Dios, de ver sus maravillas y milagros hechos para salir de la servidumbre de Egipto, disfrutar del cuidado y sustento diario de Dios y aun así ¿quejarse contra Dios que no les daba algo mejor a su parecer? Bueno no somos muy distintos al pueblo de Israel cuando descuidamos la salud de nuestras propias almas.

Así que, necesitamos recordar algo, la vida y ministerio cristiano es de adentro hacia afuera, donde lo íntimo con Dios sostiene la actividad ministerial a realizar. Y para esto quiero compartirte algo de lo que Dios me ha estado llamando a pedirle igual que el Salmista le pedía: VIVIFICAME DIOS, petición hecha en su mayoría en el AT y la mayor parte de las veces en El Salmo 119. 

 

 

"VIVIFICAME"

De su raíz hebrea significa: vivir, mantener vivo, venir a la vida, restaurar a la vida, recuperar, revivir, nutrir, causar que florezca, cuidar un objeto implicando cuidado.  Y justo es lo que necesitamos de Dios día a día.

 

Pero aun así cada batalla tiene su desgaste en la vida, y en ocasiones ya sea por aflicción o más comúnmente por descuido en nosotros, hay áreas en nuestras vidas a las que Dios tiene que vivificar, volver a la vida, nutrir y hacer florecer.  

 

Piensa en aquello que antes hacías con pasión y no te dolía nada hacerlo, compartías la Palabra, servías en la iglesia, aconsejabas, o lo más importante tenías tu tiempo con Dios con necesidad y urgencia, con amor y pasión; ahora necesitas que Dios te vivifique, que te reanime, que te regrese a ese amor por El y te haga florecer y dar fruto que le glorifique. 

 

 

 

El Salmo 119 nos da 4 maneras en las que Dios nos revive y nos reanima: 

 

1.      1. Usa su Palabra al llenarnos de ella (vs. 25, 50, 107, 154)

Esto nos lleva a examinar nuestro tiempo con Dios, ¿estás pasando tiempo con Dios diario? ¿Cómo está tu vida de oración? ¿Qué te ha hablado Dios últimamente?

 

2.     2. Usa sus Caminos cuando tu caminas con fe en ellos (vs. 37)

Caminos es una expresión que se usa para describir tu manera de vivir. ¿Estás alineando tu vida a sus planes, propósitos y dirección? Examina tus reacciones ante las dificultades de la vida ¿parece el mismo camino que el de Dios?

 

3.     3.  Usa sus Preceptos al obedecerlos fielmente (vs. 93, 149, 156)

¿Qué te ha pedido Dios que hagas últimamente que te está costando trabajo obedecer? ¿Estás obedeciendo a Dios en aquello que te parece difícil hacerlo?

 

4.      4. Usa su Misericordia al estar conscientes de su perdón a nosotros.   (Vs 88, 159)

¿Qué tan agradecido estas por su perdón? ¿Es su misericordia la fuente a la que recurres diariamente cuando fallas y pecas, o solo te justificas y tratas de ocultar tu pecado? ¿Qué tan consiente estas al tratar con los demás del perdón de Dios a tu vida?

 

Mi oración es que Dios reanime y haga florecer tu vida y ministerio como en mi también, o que Dios te siga manteniendo con vigor, pasión y fortalecido en El.

De una o de otra forma necesitamos de Dios, necesitamos que Dios nos reanime, nos fortalezca, que nos vivifique para el cumplimiento del ministerio y del día a día. Para que podamos ir hacer su obra con el poder de su Espíritu Santo llenos de gozo y pasión por darle Gloria a Dios edificando a nuestros hermanos y extendiendo su reino.

Que Dios nos siga usando y nosotros sigamos conectados con un alma saludable a Él.

 

 

 

 


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