Enojado con Dios
ENOJADO CON DIOS
¿Te has sentido frustrado(a)
porque las cosas no han salido como tu esperabas? Tal vez Dios no ha contestado
alguna petición que has tenido por algún tiempo, alguna situación que te
desagrada no ha cambiado nada, alguna persona por la que has orado; pero sin
aparente progreso, si eres líder y los resultados esperados no llegan, sabes
lo que es esta frustración.
Sabes, hubo una temporada en
mi vida en la que estuve enojado con Dios, si muy enojado con Él, y digo muy
enojado porque así lo fue; estuve pastoreando una iglesia en la que no crecía,
no había resultados a pesar de mis esfuerzos, examinaba mi corazón a mi parecer
y tenía buenas motivaciones, buenas intenciones según yo, no me movía la
avaricia, pues era generoso en lo poco que tenía, me desprendía y aún lo hago
fácilmente de lo que tengo para compartir; no me movía la fama, pues lo que
quería era solo que la iglesia avanzara y se rindiera a la voz de Dios, y según
yo tenía mi corazón alineado con Dios, y entonces… ¿Qué pasaba? ¿Por qué las
cosas no suceden? Y vino la comparación… ¿Por qué a otros con pecados mas
visibles, con motivaciones torcidas, con vidas y familias más desordenadas que
las mías aparentemente les iba mejor?
“¿Por qué Dios? Es injusto, hago todo lo
posible para agradarte y ¿así me pagas? “
Era una queja constante en mí.
Recuerdo una ocasión, estaba enojado, frustrado, desanimado, cansado y para describirte gráficamente ese momento te cuento que la iglesia rentaba un local y arriba del local había dos departamentos de los que la iglesia rentaba uno y ahí vivíamos. Un domingo después del servicio en la mañana subimos a la casa, yo muy cargado ya y enojado después de la comida le dije a mi esposa que iba a bajar un rato, así que bajé. Hasta el fondo había una mesa que daba a un ventanal donde se observaba el cielo muy bien, me gustaba ese espacio para orar y estudiar, era mi lugar con Dios y fui ahí. Abrí la Biblia, pero después de dos o tres versículos leídos no podía avanzar, y entonces le grite a Dios, le dije que estaba cansado de todo, que no veía su poder, no veía su mano obrar, comencé a decirle que me dijera que estaba mal en mí; pero el reclamo poco a poco fue subiendo de tono y entre lágrimas me pare con el puño cerrado golpeando la mesa y levantándolo al cielo mire al cielo y le dije a Dios: ¿esto es todo lo que tú puedes hacer? ¿este es el Dios que hace maravillas y prodigios? No lo veo… muéstrate ahora hazme ver tu poder de una vez; pero ya ándale apúrate ¡¿te imaginas? Si Dios hubiera sido como yo ahorita no estuviera escribiéndote esto… seguí reclamándole a Dios y espere un momento para ver si me contestaba. Como toda relación toxica le dije: no quiero que me hables, no quiero que me busques, no quiero saber de ti, déjame en paz, estoy muy enojado contigo…” y así pase tres días sin hablarle, ni buscarle, sin orar ni leer la Biblia, hasta que llego el día que tenia que estudiar para predicar el domingo y pues tenía que ir a estudiar, y fui. Recuerdo que en mi tiempo con Dios me tocaba leer Isaías 49 y fue de esas veces que escuchas a Dios claramente hablándote… no avance mucho cuando llegue al versículo 3 y 4:
Y me
dijo: «Tú eres Mi siervo, Israel,
En
quien Yo mostraré Mi gloria».
Y Yo
dije: «En vano he trabajado,
En
vanidad y en nada he gastado Mis fuerzas;
Pero
Mi derecho está en el Señor,
Y Mi
recompensa con Mi Dios».
Ahí… rompí en llanto, le pedí
perdón a Dios, le dije: “es así como me siento…” terminé leyendo el capítulo y lo que me dijo
Dios en ese momento lo llevo guardado para las ocasiones que vuelva a sentirme
así -y ya no reclamarle a Dios jajajaja.
Uniendo Isaías 49 con lo que
me recuerda de Jonás te comparto lo siguiente:
Su Reino
Dios tiene su propia agenda,
sus planes y propósitos, Él mismo se ha revelado a nosotros por su Palabra.
Vino a encarnarse como acabamos de celebrar en navidad, se hizo hombre con un
plan de redención pues el pecado en nosotros nos aleja de Él, de su Gloria y de
su Reino. Todo esto para glorificarse a Él mismo para la Gloria de su Nombre.
Versículo 6 de Isaías 49 dice, Dice Él:
«Poca cosa
es que Tú seas Mi siervo,
Para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de
Israel.
También te haré luz de las naciones,
Para que Mi salvación alcance hasta los confines de la tierra».
En su mente está su Gloria y
la Salvación del hombre y nos ha llamado a ser parte de ese maravilloso Plan. Todo
lo que nos rodea en esta vida es para aportar a su Reino y la extensión del
mismo!!! Lo hizo con Jonás, lo llamo a extender su reino y manifestar su Gloria
y lo hace contigo y conmigo.
Mi Agenda
El problema esta aquí, en
nuestras agendas. Dios quiere una cosa; pero nuestras agendas quieren otra.
Dios nos llama a ser parte de un plan maravilloso y eterno y nosotros queremos
vivir para algo vacío y efímero.
Cuando no cuadra mi agenda con la de Dios, mis planes con los de Él, es cuando brota el árbol de la insatisfacción, de la queja, de un vacío inexplicable, de la falta de contentamiento, de la frustración y desanimo, cuyos frutos son amargos, simples y venenosos. Por eso nos sentimos que estamos trabajando en vano, orado en vano, servido en vano, esperado en vano, confiado en vano… porque no checa nuestra agenda con le de Dios.
Llegamos a
creer que podemos darle como decimos en México una mordida o una mochada a
Dios, que podemos convencerlo de hacer lo que nosotros queremos si hacemos algo
de lo que a Él le agrada; y es cuando nuestro servicio se convierte en una
forma de trueque con Dios.
Jonás no quería ir a predicar
a Nínive una nación que tenía subyugada a su nación, en su agenda estaba que Nínive
fuera destruida y no perdonada. En mi
agenda se asoman ídolos que alimentar, que a veces toman control y reinan mi
vida, por eso el enojo, la frustración y desanimo.
Su Misericordia
Pero sabes, Dios es tan maravilloso, que siempre esta
mostrando su misericordia, su amor constante y permanente en nuestras vidas. En
Lamentaciones 3:22,23 dice:
Que
las misericordias del Señor jamás terminan,
Pues
nunca fallan Sus bondades; Son nuevas cada mañana;
¡Grande
es Tu fidelidad!
Es aquí cundo viene la crisis en nuestras vidas, ya sea que
sea por consecuencias de nuestras malas decisiones, de alejarnos de Dios o
querer usar a Dios para nuestros fines; Dios en su misericordia tiene preparado
un plan para acercarnos a Él.
En el caso de Jonás, se menciona 5 veces y me gusta en la
versión Reina Valera 1960 porque dice 4 veces que Dios Preparó
1:4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave
1:17
Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y
estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
4:6-8
Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás
para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás
se alegró grandemente por la calabacera. Pero al venir el alba del día
siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y
se secó. Y aconteció que, al salir el sol, preparó Dios un recio
viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba
la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.
Aunque parezca contradictorio,
Dios preparó todo un escenario que parece mal, donde todo se está viniendo
abajo, las cosas no están funcionando, y estás cansado(a), desanimado y
probablemente estés terminando este año con temas que arrastrar, en medio de
una tempestad con vientos golpeando tu barca, lluvia cayendo con fuerza, a la
deriva en medio de confusión y afán. Todo esto preparado por Dios para traerte
a Él mismo. Lo preparo Dios con todo su amor y bondad, con sus misericordias
que no acaban, que son nuevas cada mañana, y para reafirmar este punto,
volvamos a Isaías 49 ahora a los versículos 14 al 16:
Pero
Sión dijo: «El Señor me ha abandonado,
El Señor se ha olvidado de mí».
¿Puede
una mujer olvidar a su niño de pecho,
Sin compadecerse del hijo de sus entrañas?
Aunque ella se olvidara, Yo no te olvidaré.
En las palmas de Mis manos, te he grabado;
Tus muros están constantemente delante de Mí.
Sin compadecerse del hijo de sus entrañas?
Aunque ella se olvidara, Yo no te olvidaré.
En las palmas de Mis manos, te he grabado;
Tus muros están constantemente delante de Mí.
¡¡¡Dios no te ha olvidado, no
te ha dejado, es más Él está dirigiendo y preparando todo para acercarte a Él,
para hacerte bien!!! y aún más, con nuevas oportunidades para ahora si sumarte
a su agenda, rendirte a su voluntad y sumarte a su Plan.
Con Jonás “La palabra del
Señor vino por segunda vez a Jonás”, la primera vez huyo al lado contrario
a Tarsis, ahora obedece y va a Nínive.
Mi Respuesta
Este es el punto crucial, Jonás
en medio de la tormenta cuando estaba huyendo de la Presencia de Dios, algo que
todos sabemos que es imposible; estaba profundamente dormido todos en el barco
haciendo todo lo posible para salvarse y Jonás dormía profundamente.
Apatía, desgano, desinterés por el plan de
Dios y su obra redentora en este mundo son respuestas de un corazón cuya agenda
está yendo al lado contrario que el de Dios.
Otra respuesta que tuvo Jonás fue de enojo:
Pero esto desagradó a Jonás en gran manera, y se enojó. Y oró al Señor: «¡Ah Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis. Porque yo sabía que Tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y rico en misericordia, y que te arrepientes del mal anunciado. Y ahora, oh Señor, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida». Y el Señor dijo:
«¿Tienes acaso razón para enojarte?». 4:1-4
Y
sucedió que, al salir el sol, Dios dispuso un sofocante viento del este, y el
sol hirió la cabeza de Jonás, así que él desfallecía, y con toda su
alma deseaba morir, y decía:
«Mejor
me es la muerte que la vida».
9 entonces
Dios le preguntó a Jonás: «¿Tienes acaso razón para enojarte por causa de la
planta?». «Tengo mucha razón para enojarme hasta la muerte», le
respondió.
La pregunta del millón: ¿Cuál será tu respuesta? Jonás
respondió enojado, molesto, deseando la muerte… haciendo un berrinche de
aquellos.
Regresando a Isaías 49: 18-21
Levanta
en derredor tus ojos y mira:
Todos ellos se reúnen, vienen a ti.
«Vivo Yo», declara el Señor,
«Que a todos ellos como joyas te los pondrás, y te adornarás con ellos
como una novia.
19 En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y
tu tierra arruinada,
Ahora serás ciertamente demasiado estrecha para los moradores,
Y tus devoradores estarán muy lejos.
20 Todavía te dirán al oído los hijos de los que fuiste
privada:
“El lugar es muy estrecho para mí;
Hazme sitio para que yo more aquí”.
21 Y dirás en tu corazón:
“¿Quién me ha dado estos?
Pues yo había sido privada de mis hijos,
Y era estéril, desterrada y errante.
Y a estos, ¿quién los ha criado?
Yo había sido dejada sola;
Y estos, ¿dónde estaban?”»
Todos ellos se reúnen, vienen a ti.
«Vivo Yo», declara el Señor,
«Que a todos ellos como joyas te los pondrás, y te adornarás con ellos
como una novia.
19 En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y
tu tierra arruinada,
Ahora serás ciertamente demasiado estrecha para los moradores,
Y tus devoradores estarán muy lejos.
20 Todavía te dirán al oído los hijos de los que fuiste
privada:
“El lugar es muy estrecho para mí;
Hazme sitio para que yo more aquí”.
21 Y dirás en tu corazón:
“¿Quién me ha dado estos?
Pues yo había sido privada de mis hijos,
Y era estéril, desterrada y errante.
Y a estos, ¿quién los ha criado?
Yo había sido dejada sola;
Y estos, ¿dónde estaban?”»
Cuando nuestra respuesta es
ajustarnos a la Agenda de Dios, amar a Dios con todo nuestro ser y entregarnos
a Él plenamente, Dios hace lo que en sentido figurado ilustra este pasaje con
una familia que era estéril, que no podían tener hijos, y luego de repente Dios
contesta de manera que les da hijos y ahora su casa quedo chica por los hijos
que tiene, y se pregunta y estos, ¿Dónde estaban?
Mi deseo y oración para ti que
estás leyendo es que en este año que viene tu respuesta sea a Dios de amor,
entrega y obediencia a Él. Tal vez en el momento no están las cosas como
quieres que estén, quizás no has levantado el puño como lo hice yo; pero de
manera pasiva te has estado alejando poco a poco y silenciosamente a tu Tarsis,
desalentada, desanimada, apática y desinteresadamente viviendo para tu propia
agenda. Regresa a Dios. Disfruta su misericordia, su amor constante y
perdurable; disfruta de un año viviendo para su Reino y Gloria.

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